B111 | Edición Limitada
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Esculpir no es dibujar rayas: es decidir qué se mete hacia dentro. Estas son las brochas con las que se hace.
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En los tutoriales se ven dos franjas marrones bajo el pómulo y una línea a cada lado de la nariz. Eso funciona en una foto con filtro. En persona y en vídeo, se ve el producto, no el rostro.
Esculpir de verdad es otra cosa: colocar una sombra suave donde el rostro ya tiene una depresión natural, para que se lea con más profundidad. No se ve el producto; se ve la forma.
La regla es sencilla: si al terminar se distingue dónde empieza y dónde acaba el sombreado, hay que seguir difuminando.
Bajo el hueso del pómulo, no sobre la mejilla. En la línea de la mandíbula, para separarla del cuello. En las sienes y el nacimiento del pelo, para acortar una frente alta. Y en los laterales de la nariz, con muy poco producto.
El sombreado va siempre acompañado de luz en el lado contrario: uno mete, el otro saca. Puesto solo, el rostro queda apagado en vez de esculpido.
El corte en ángulo se apoya bajo el hueso y sigue su línea sin salirse a la mejilla. Es la brocha del sombreado por excelencia.
Pelo suelto y sin producto, para romper el borde de lo que ya está puesto. Se pasa al final, en la dirección del sombreado, nunca en círculos.
Fina y de corte recto. Deposita una línea muy suave en el lateral, que luego se funde con la esponjosa. Aquí el exceso se nota más que en ninguna otra zona.
Para la mandíbula, el arco de la ceja y las correcciones pequeñas, donde una brocha grande se lleva por delante el trabajo hecho.
Si vas a usar las dos texturas, el orden importa: la crema va sobre la base y antes de los polvos, porque necesita piel sin sellar para fundirse. El polvo va al final, para fijar y ajustar la intensidad.
Al revés, la crema levanta el polvo que ya está puesto y deja el sombreado con cortes.
Una brocha biselada, cuyo corte en ángulo se apoya bajo el hueso del pómulo y sigue su línea sin salirse. Para difuminar el borde después, una esponjosa de pelo suelto y sin producto.
Bajo el hueso del pómulo (no sobre la mejilla), en la línea de la mandíbula, en las sienes y en los laterales de la nariz. Siempre acompañado de luz en el lado contrario.
Con una brocha esponjosa limpia y sin producto, pasándola en la dirección del sombreado y no en círculos. Si al terminar se distingue dónde empieza y acaba, hay que seguir difuminando.
Si usas los dos, la crema va sobre la base y antes de los polvos, porque necesita piel sin sellar para fundirse. El polvo va al final para fijar y ajustar la intensidad.