T140
21,50 €
El corte recto deposita el producto sin moverlo. Es la forma que más control da cuando no quieres difuminar.
Una brocha de pelo suelto reparte, que es lo que hace falta para fundir. Una plana hace lo contrario: apoya todo el pelo a la vez y deja el producto donde lo pones, con la forma del corte.
Por eso es la brocha de la precisión. Donde una redonda extiende, una plana marca un borde limpio y lo deja ahí.
Siempre que el objetivo sea colocar producto en un sitio concreto y que no se mueva de ahí.
Deposita la cantidad justa sobre una marca o una ojera, sin extenderla a la piel de alrededor que no lo necesita.
La crema pide depositar antes de difuminar. El corte recto pone la línea donde va y luego se funde el borde con otra brocha.
Una plana pequeña traza una línea firme a ras de pestañas o en el labio, con un borde que no tiembla.
Una lengua de gato grande recoge el producto compacto y lo barre sin cargar, que es lo que hace falta para unificar sin volver a empezar. La plana de corte recto barre en zonas localizadas.
Una plana casi nunca termina el trabajo sola: deposita, y después otra brocha funde el borde. Se usa con una esponjosa o una redonda de difuminar, que es la que rompe el borde.
Si se intenta difuminar con la propia plana, lo que se consigue es arrastrar el producto a una zona nueva en vez de romper el borde.
Para depositar producto donde lo pones y que no se mueva: correctores en zonas pequeñas, contorno en crema y delineados. Donde una redonda extiende, una plana marca.
La plana apoya todo el pelo a la vez y deja el producto con la forma del corte. La redonda, de pelo suelto, reparte y funde. Son trabajos opuestos y se usan seguidos.
No funciona bien: en vez de romper el borde, arrastra el producto a una zona nueva. La plana deposita y otra brocha funde. Se usa con una esponjosa o una redonda de difuminar, que es la que rompe el borde.