T140
21,50 €
El ojo es donde s17 tiene más herramienta. Es la zona donde más se nota una brocha mal elegida: cada herramienta tiene su cometido.
En los estuches de veinte piezas hay quince que no se usan. Para trabajar un ojo bastan tres: una que deposite el color, una que lo difumine y una que trace la línea.
Todo lo demás es matiz. Antes de comprar la cuarta, conviene tener esas tres bien elegidas: se nota más una buena brocha de difuminar que cinco de sombra.
La forma del corte decide dónde llega la brocha y cuánto producto suelta. En el ojo, donde todo es pequeño, eso se ve de inmediato.
Una brocha de lengua de gato o de corte plano recoge el pigmento y lo pone entero en el párpado móvil. Se trabaja presionando, no arrastrando: así el color llega con la intensidad que tiene en el envase.
Redonda, de pelo suelto y limpia. Rompe el borde de lo que ya está puesto, en la cuenca y hacia fuera. Es la que más cambia el resultado.
Biselada o de corte recto, fina. Sigue la línea de las pestañas sin temblar y permite construir el rabillo en una pasada en vez de retocarlo cinco veces.
Pequeña y de punta, para el lagrimal, la línea inferior y las correcciones. En la zona más estrecha del ojo, una brocha grande se lleva por delante lo que ya está hecho.
Difuminar es repartir lo que ya está puesto, no añadir más. Si la brocha lleva producto, en vez de fundir el borde lo que hace es extender el color a una zona nueva, y el ojo acaba entero del mismo tono.
La brocha de difuminar se usa limpia o casi limpia, en movimientos pequeños y sin apretar. Si hace falta más intensidad, se vuelve a la de depositar.
Con tres se cubre casi todo: una para depositar el color, una para difuminar y una para el delineado. Antes de comprar la cuarta, conviene tener esas tres bien elegidas.
Una redonda de pelo suelto, usada limpia o casi limpia. Difuminar es repartir lo que ya está puesto: si la brocha lleva producto, extiende el color en vez de fundir el borde.
No conviene: el delineado pide un corte fino y firme que siga la línea de las pestañas, y una brocha de sombra es demasiado blanda para eso. En la ficha de cada brocha está escrito para qué se usa.
Casi siempre por arrastrar en vez de presionar al depositar. El pigmento llega entero cuando la brocha lo prensa sobre el párpado; arrastrando se queda la mitad en el pelo.