T140
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En labios se dice pincel. Un pincel de labios no es solo para el borde: también rellena. Y tiene que dar trazo firme y buen relleno, que es donde se nota si un labial está bien puesto.
La barra deposita mucho producto de una vez y sigue su propia forma, no la del labio. Para un color intenso o un borde limpio, eso se queda corto.
Con pincel se decide dónde empieza y dónde acaba el color, se corrige una asimetría y se aprovecha hasta el final del envase. Y un mate se aplica sin que se acumule en las líneas del labio.
El orden importa: primero el borde, luego el relleno. Al revés, se pierde la referencia del contorno en cuanto hay color dentro.
Un pincel fino de corte recto o de punta traza el borde, empezando por el arco de cupido y bajando hacia las comisuras. Sin apretar: el trazo sigue la línea natural.
Un pincel de lengua de gato, algo más ancho, cubre la superficie con pocas pasadas y sin dejar marcas. Se trabaja de dentro hacia el borde ya trazado.
Cuando se busca un labio degradado, el mismo pincel, limpio, rompe la línea exterior. Es la diferencia entre un labio dibujado y uno que parece natural.
Con corrector y un pincel pequeño se limpia el contorno. Es lo que deja el borde nítido en un labial oscuro, donde cualquier fallo se ve.
No es poner más producto, es ponerlo en capas finas. Se aplica una capa, se presiona con un pañuelo para retirar el exceso y se aplica la segunda. Si al final se busca que no se mueva, se sella con un poco de polvo, y ahí se para: no se vuelve a aplicar labial encima, que se crea un engrudo.
El pincel es lo que hace esto posible: con la barra directa, la segunda capa arrastra la primera.
Para definir, estructurar y controlar la forma del labio, y para rellenar. El borde es donde se nota si un labial está bien puesto, y el pincel es lo que permite que el relleno se quede limpio y sin marcas.
Antes. Con color dentro se pierde la referencia del contorno. Se empieza por el arco de cupido y se baja hacia las comisuras.
En capas finas: una capa, presionar con un pañuelo para retirar el exceso y aplicar la segunda. Si se quiere que no se mueva, se sella con un poco de polvo y ahí se para: no se vuelve a poner labial encima. Con la barra directa la segunda capa arrastra la primera; con pincel no.
Pincel. En labios y cejas es la palabra que se usa en España para las herramientas finas; «brocha» se reserva para las de rostro.