T145
21,50 €
El corte ovalado y plano por el canto: deposita el producto entero donde lo pones y difumina con el borde.
Es lo que hace especial a esta forma. La cara plana deposita: apoyas y el producto pasa a la piel con la intensidad que tenía en el envase. El canto, más fino, difumina.
Por eso una lengua de gato resuelve sola un ojo entero: pone el color con la cara y funde el borde con el filo, sin cambiar de brocha entre un paso y otro.
La hay de varios tamaños, y el tamaño es lo que cambia el uso más que ninguna otra cosa.
Deposita la sombra entera en la zona del párpado, sin que el color se pierda por el camino. Se trabaja presionando, no arrastrando.
La punta llega al ángulo interno del ojo, que es de los sitios más difíciles de alcanzar con una brocha redonda.
Por densidad, recoge el producto prensado y lo reparte de forma uniforme por mejillas, frente y mandíbula. Sirve para sellar y para correcciones amplias.
Su punta entra bajo la pestaña inferior para sellar el corrector sin desplazarlo.
Es el gesto que cambia el resultado. Arrastrando, la mitad del pigmento se queda en el pelo y el color llega apagado. Presionando, pasa entero.
El difuminado va después y con el canto, no con la cara. Si se difumina con la cara plana, en vez de fundir el borde se extiende el color a una zona nueva.
Una brocha de corte ovalado y plana por el canto. La cara deposita el producto con toda su intensidad y el canto, más fino, difumina el borde: hace dos trabajos con una sola herramienta.
Las pequeñas, para depositar sombra en el párpado móvil y llegar al lagrimal. Las grandes, para polvos en el rostro, para sellar bajo el ojo sin desplazar el corrector, para aplicar base de maquillaje y para correcciones localizadas.
Se presiona. Arrastrando, la mitad del pigmento se queda en el pelo y el color llega apagado. El difuminado va después, y con el canto de la brocha, no con la cara.