El maletín de maquillaje profesional: qué lleva de verdad el de una maquilladora
Un maletín profesional no es una caja llena de maquillaje. Es lo que una maquilladora necesita para hacer su trabajo en cualquier sitio, y nada más.
Esta guía está hecha con lo que cuenta María José Rodríguez, maquilladora profesional con veinte años de oficio, directora de la escuela de maquillaje Estudio BMJ y fundadora de s17, en tres vídeos de su canal en los que abre su maletín. Lo que va entre comillas es suyo, tal cual lo dice.
Lo primero que deja claro es que el maletín no se piensa en productos: «Muchas veces, cuando hablamos de maletín o kit profesional, estamos todo el tiempo pensando en producto, producto, producto». Y el maletín es otra cosa: «El maletín es vuestra parte profesional con la que vosotras vais a hacer maquillaje y lo que contiene es vuestra propia forma de trabajar».
El maletín en sí: mejor mediano que grande
El suyo es un maletín de tamaño mediano, de unos 40 centímetros de ancho, 30 de alto y 15 a 20 de fondo, con dos compartimentos y un lateral para lápices, máscaras y desechables. Probó uno más grande y lo dejó: al llegar a un servicio, con el hueco libre, todo se había desordenado. Su conclusión: «un maletín más grande al final te condena un poco a tener que llenarlo de cosas que luego no vas a utilizar». Lo que ella busca es otra cosa: «Quiero llevar lo que sí o sí me sirve».
Dentro, nada va suelto: todo va en estuches y neceseres, cada cosa en su sitio. Cuando trabaja fuera y viaja en avión, el maletín va con ella en cabina, no facturado. Y lleva escondido un localizador: si se pierde o se lo roban, no se pierde solo el material, se pierde el sistema de trabajo.
Las brochas: tres para empezar
Las brochas no van en el maletín: van en un cubilete de pinceles aparte, con dos espacios. O separa las grandes de las pequeñas, para trabajar rápido y con precisión, o deja las brochas en un lado y usa el otro como papelera. El cubilete y el trípode viajan en una tote bag, junto al maletín.
Para quien empieza, recomienda tres brochas que cubren casi todo el rostro:
- La B111, para el fondo de maquillaje. De tamaño mediano grande, sirve para barrer y fundir en casi todas las zonas del rostro; con ella hace en clase el fondo de maquillaje completo. «Es una fantasía, es muy cómoda, es muy suave y a mí me encanta».
- La T147, biselada y de fibra sintética, para los productos en crema: contornos, el efecto lifting en el párpado, la ojera, el colorete y el iluminador.
- La B115, para seguir trabajando el producto en crema en la zona de la ojera, todo el contorno del párpado y bajo la ceja, fundiendo el color con el fondo de maquillaje. «Yo estoy in love con esta brocha».
A partir de ahí, las demás se añaden según el trabajo. Los sets de brochas de s17 están pensados así, uno por tipo de trabajo, y llevan su estuche.
Las herramientas que no maquillan pero hacen el servicio
Es la parte que nadie enseña y la que más tranquilidad le da: «herramientas que siempre van conmigo y que no precisamente me sirven para maquillar, hacen que mi servicio, mi trabajo me aporten cierta organización». Son estas:
- Higiene: alcohol isopropílico en un dispensador pequeño, toallitas húmedas para las paletas de mezcla y la mesa, algodones a mano y una cajita con desechables de pestañas y cejas y bastoncillos de varios tamaños. Y un protector desechable para preparar la mesa, que al terminar se tira.
- Para trabajar: dos paletas de mezcla metálicas y una espátula, porque muchos productos en crema van trasvasados; pinzas para apartar el pelo; un protector de goma para aplicar la máscara sin manchar el párpado; dos rizadores de pestañas, uno para toda la pestaña y otro estrecho para reforzar los extremos; sacapuntas y pinzas de depilar.
- Para los retoques: un estuche pequeño con tapa, de los de tarjetas de visita, que hace de paleta de mezclas cuando hay que moverse con el producto. Y contenedores pequeños para dejarle a la novia, a la invitada o a la madrina lo que necesite para retocarse.
- Para la persona que maquillas: lágrima artificial, papel matificante, un abanico y un ventilador portátil, y caramelos. El cuidado del aliento y de la propia higiene, cuando se trabaja tan cerca de otra persona, forma parte del servicio.
- Para ti: una batería externa para el móvil, con la dirección y el contacto de la clienta guardados, y un foco pequeño que salva cuando la luz del sitio es mala. En backstage, una cámara instantánea para documentar el trabajo.
El kit de preparación de la piel: más pequeño que una cara
Aquí parte de una idea que repite: «Yo no trato la piel, yo coloreo la piel». Para tratar la piel están otros profesionales. Lo que hace la maquilladora es prepararla para el color: «Pretendo limpiar, hidratar, calmar y embellecer». Esas cuatro cosas son su kit, y cabe en un neceser «más pequeño que mi cara».
- Limpiar: un agua micelar normal, para cualquier piel, y una bifásica para cuando hay restos de maquillaje.
- Hidratar: un contorno de ojos, un sérum o una esencia y una crema hidratante que vale para cualquier tipo de piel.
- Calmar: una crema reparadora, para la piel que llega sensible o con rojeces.
- Embellecer: un sérum o una bruma que den luz, y un bálsamo labial.
- Fijar: una bruma fijadora, que ella lleva en el kit de preparación y no en el de acabado, porque a veces fija la preparación antes de empezar el maquillaje.
No sabe qué piel le va a llegar, así que lleva productos que sirven para casi todas, y lo que cambia es cómo los usa: «las cantidades son superimportantes». Y lo que le preocupa a quien empieza, que un kit tan pequeño parezca poco profesional, lo resuelve así: «No es la marca, no es el producto en sí que tú estás utilizando, es el cómo tú lo empleas, es el cómo tú ejecutas, es el cómo tú comunicas».
El maquillaje para empezar: poco y que sirva para mucho
Para quien monta su primer kit, la regla es la versatilidad: productos que sirvan para muchas cosas y que permitan hacer los primeros trabajos. «Para iniciarse vamos a quitarnos de la cabeza el tener que comprar todos los tonos, todas las cosas». Su selección de inicio es esta:
- Piel: un fondo de maquillaje en un tono intermedio, que con los correctores y el bronceador se ajusta hacia arriba o hacia abajo; dos correctores en crema; un polvo de sellado de acabado natural.
- Color en el rostro: colorete y bronceador en polvo, y colorete y bronceador en stick. El bronceador en crema sirve también para hacer estructura y sombreado en el párpado.
- Ojos: una paleta de sombras neutras de formato compacto, tres lápices de ojos (beige, marrón y negro), una máscara de pestañas y un fijador de cejas.
- Labios: dos perfiladores y un brillo transparente. Sin labiales, a propósito: con perfiladores, colorete en crema y brillo se hacen mezclas, y eso enseña a sacar recursos de lo que se tiene.
Lo que se deja para más adelante: otras bases en otras texturas y tonos, más correctores y la corrección de color de subtonos. Se añade conforme llegan la experiencia y los trabajos. Y un aviso sobre el espacio: el peso del maletín es algo que se nota al maquillar, y por eso en la selección cuenta también el tamaño de cada producto.
Vuestro maletín no tiene que ser un maletín para acumular cosas.
Antes de comprar nada
La recomendación con la que cierra es previa a cualquier compra: pensar cómo se va a trabajar. «Piensa un poco previamente cómo vas a trabajar, con qué vas a trabajar, de qué manera». Novias e invitadas, clases, backstage o trabajos fuera: cada uno pide un maletín distinto, y el que sirve es el que está hecho para el trabajo que haces.
Preguntas frecuentes
¿Qué lleva el maletín de una maquilladora profesional?+
Herramientas de higiene y de trabajo, un kit pequeño de preparación de la piel (limpiar, hidratar, calmar y embellecer), el maquillaje, y las brochas en un cubilete aparte. Lo que no lleva son cosas que no se usan: un maletín grande obliga a llenarlo.
¿Qué tamaño de maletín de maquillaje profesional elegir?+
Mejor mediano que grande: uno de unos 40 por 30 centímetros y 15 a 20 de fondo cabe todo lo necesario. En uno más grande el material se desordena al moverlo y se acaba llenando de cosas que no se usan.
¿Qué brochas necesita una maquilladora que empieza?+
Tres cubren casi todo el rostro: una para el fondo de maquillaje que barra y funda, como la B111; una biselada sintética para los productos en crema, como la T147; y una para la ojera y el contorno del párpado, como la B115.
¿Qué maquillaje comprar para un kit profesional de iniciación?+
Productos versátiles y pocos tonos: una base en tono intermedio, dos correctores, polvo de sellado, colorete y bronceador en polvo y en stick, una paleta de sombras neutras, tres lápices de ojos, máscara, fijador de cejas, dos perfiladores de labios y un brillo transparente.
¿Qué productos de preparación de la piel lleva una maquilladora?+
Los que cubren cuatro cosas: limpiar (agua micelar normal y bifásica), hidratar (contorno de ojos, sérum y crema), calmar (una crema reparadora) y embellecer (un sérum o bruma con luz y un bálsamo labial). Y una bruma fijadora.