Maquillaje de día y de noche: qué cambia, paso a paso, y cómo pasar de uno a otro

Lo que cambia entre el día y la noche no es el maquillaje: es la luz. La del sol lo enseña todo; la de un salón se come la mitad del color.

La luz natural es la más exigente que existe: llega de frente, es blanca y enseña cada borde, cada exceso de base y cada mancha de colorete. Por eso el maquillaje de día es poco producto y muy bien fundido. La luz de la noche es artificial, cálida, llega desde arriba o de lado y hay menos: se come el color y aplana el rostro. Por eso el de noche lleva más intensidad y más definición, y lo que de día sería demasiado, de noche apenas se ve.

La segunda regla sirve para los dos: una sola zona protagonista. Ojos intensos con labios suaves, o labios intensos con ojos suaves. Las dos cosas a la vez, de día, es un disfraz; de noche, puede funcionar, pero es la excepción.

Maquillaje de día, natural y sencillo

El objetivo es el «efecto buena cara»: que se vea la piel, no la base. Quince minutos, en este orden:

  • Piel: base ligera o hidratante con color, solo donde hace falta —centro del rostro— con una mofeta de doble fibra como la S131, a toques. Lo demás se queda sin base.
  • Corrector: solo en la ojera y donde haya una rojez, a toques, con una pequeña y densa como la B115.
  • Colorete: en crema, que de día se ve más de piel, con los dedos o con una compacta como la T147. Poco, sobre el pómulo, llevado hacia la sien.
  • Cejas: peinadas y rellenas solo donde falta pelo.
  • Ojos: un tono medio mate en todo el párpado con una redonda de pelo suelto como la S122, y máscara de pestañas. Sin raya, o una muy fina.
  • Labios: bálsamo con color o un labial suave.
  • Polvo: solo en la zona T, muy poco, con una amplia de pelo suelto como la B110.

Para el día elegante —una reunión, una boda de mañana— se añade una cosa, no tres: o una raya fina, o un labio en tono definido. Y se revisa siempre en una ventana antes de salir: la luz del baño engaña.

Maquillaje de noche, paso a paso

La noche pide más de todo, pero en capas y con el mismo cuidado en el borde:

  • Ojos primero, antes que la base: si va a haber sombra oscura, la que cae se limpia sin estropear nada.
  • Sombra con intensidad: un tono medio en el párpado y el oscuro en el tercio exterior, depositado con una lengua de gato como la S127 y fundido hacia arriba con la S122 limpia. Para un ahumado completo, ojos ahumados paso a paso.
  • Raya definida, con un pincel biselado fino como la T144 y un rabillo algo más largo que de día. El gesto está en cómo pintar la raya del ojo.
  • Piel con más cobertura: base con brocha, que aguanta más horas, y prensada al final con una esponja húmeda para que no se vea.
  • Contorno e iluminador: de noche la luz de arriba aplana el rostro, y el contorno lo devuelve. Contorno suave bajo el pómulo y luz en la parte alta, con una pequeña de punta como la B105. Aquí el iluminador sí se ve y sí se agradece.
  • Colorete en polvo, un punto más intenso que de día, con una biselada como la B100.
  • Labios: si los ojos son intensos, un nude definido y perfilado; si los ojos van suaves, aquí está el protagonista: un rojo o un tono oscuro, con pincel.
  • Polvo de sellar al final, en la zona T, para que aguante la noche.

Para la noche elegante, menos brillo y más definición: sombra mate, raya limpia y labio en un tono profundo. Para una fiesta, al revés: el brillo y el color entran, en el centro del párpado o en el labio, sin cargar el resto.

Del día a la noche sin desmaquillar

Es lo que más se hace de verdad: salir de trabajar y seguir. Diez minutos, con tres brochas:

  • Retocar la piel: papel matificante en la zona T y un toque de corrector donde se haya ido, con la B115. No se añade base encima de base.
  • Oscurecer el ojo: el tono oscuro en el tercio exterior con la S127, sobre la sombra de día, y fundido con la S122 limpia. En dos minutos el ojo de día se convierte en uno de noche.
  • Añadir la raya, fina, con la T144 y sombra oscura.
  • Luz: un punto de iluminador en la parte alta del pómulo y en el lagrimal, con la B105.
  • Labios: se cambia el bálsamo por un labial con más color.

Las tres brochas que caben en el bolso para esto son la S127, la S122 y la T144, y con ellas el ojo cambia entero.

De día, poco producto y muy bien fundido, porque la luz lo enseña todo. De noche, más intensidad y más definición, porque la luz se come la mitad. Y siempre una sola zona protagonista.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre un maquillaje de día y uno de noche?+

La luz. La natural enseña todo el producto, así que de día se usa poco y muy fundido. La artificial de la noche se come el color y aplana el rostro, así que de noche se sube la intensidad, se define más y se añaden contorno e iluminador.

¿Cómo se hace un maquillaje de día natural?+

Base ligera solo en el centro del rostro, corrector a toques donde haga falta, colorete en crema, cejas peinadas, un tono medio mate en el párpado con máscara, bálsamo con color y polvo solo en la zona T. Quince minutos.

¿Cómo se hace un maquillaje de noche sencillo?+

Ojos primero, con el tono oscuro en el tercio exterior fundido hacia arriba y una raya fina; base con brocha; contorno suave e iluminador en la parte alta del pómulo; colorete en polvo y polvo de sellar al final. Y una sola zona protagonista, ojos o labios.

¿Cómo paso de un maquillaje de día a uno de noche sin desmaquillarme?+

Papel matificante y un toque de corrector, el tono oscuro en el tercio exterior del ojo fundido con una brocha limpia, una raya fina, un punto de iluminador y un labial con más color. Diez minutos con tres brochas.

¿Se pueden llevar ojos y labios intensos a la vez?+

De día, no: es demasiado para la luz natural. De noche puede funcionar, pero la regla que casi nunca falla es una sola zona protagonista: ojos intensos con labios suaves, o al revés.